La muerte de Kim Jong-il ha dejado al frente de esta pavorosa máquina de guerra dotada de todo un arsenal de misiles y armas nucleares, químicas y bacteriológicas a un joven inexperto que sin haber hecho el servicio militar fue ascendido a teniente general el año pasado: Kim Jong-un, el nuevo líder norcoreano.
“No tiene mérito militar alguno, solo el de ser hijo y no creo que se haya ganado el respeto de los generales por ello. Los militares seguirán las órdenes del jefe del Alto Estado Mayor del Ejército, vicemariscal Ri Yong-ho, y supuestamente éste, las de Kim Jong-un. Eso es lo que cuenta”, afirma el teniente general surcoreano en la reserva Cha Young-koo.
Cha, experto en Corea del Norte que actualmente enseña en el Instituto de Estudios para la Paz de la Universidad Kyung Hee de Seúl, sostiene que el PT perdió todo el control sobre el pueblo cuando hace dos décadas la crisis económica, diplomática y estructural le vació la despensa y se encontró que no tenía alimentos que distribuir porque el país estaba hundido en la miseria.
“Solo el Ejército podía controlar esa situación”, afirma al explicar la militarización de la sociedad norcoreana y la razón por la que Kim Jong-ilhizo del Ejército el músculo vital del país. Kim Jong-il se hizo cargo de Corea del Norte en su peor momento, en 1994, al morir de un infarto su padre y fundador de la república comunista, Kim Il-sung.

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